LA VERGÜENZA DEL TRATO A LOS REFUGIADOS SIRIOS 2

Hola chicos. Este fin de semana está marcado por la tragedia del viernes 13 de noviembre, del cual os hablé en este post, y continuando con el post de ayer, hoy os quiero seguir hablando de los refugiados sirios.

Hace unos días, para los que me seguís en Twitter, retuiteé un post de un periódico en el que el periodista comentaba que viajó a Samos, una isla griega, donde miles de sirios huyen del terror que hay en su país en busca de asilo, ayuda y una vida mejor. Allí trabaja la Cruz Roja, una ONG española, que se ha desplazado a esta isla a ayudar a las diferentes personas que van llegando a la misma, entre ellas niños. Y aquellos crearon un pequeño espacio donde los niños podían jugar de una forma tranquila, como en mucho tiempo no pudieron hacer en su país. A estos les enseñaron a hacer aviones de papel, y cuando el periodista se fijó en que los niños hacían bolas de plastilina y las metían dentro de los aviones, les preguntó que qué eran esas cosas, ya que los aviones no tienen bolitas dentro, a lo que uno de ellos le contestó:

Enlace permanente de imagen incrustada"SON BOMBAS".

Cuando lo leí me quedé helada, igual que el periodista cuando se lo dijo el niño. Y es que, que nosotros hayamos jugado con Barbies, con muñecos Nenuco, con juegos de mesa, etcétera, no significa que estos niños hayan tenido la misma suerte que nosotros. Seguramente muchos de ellos ni siquiera hayan podido jugar al fútbol o al escondite, porque los hubieran secuestrado o asesinado; estos niños no han tenido una infancia, la infancia que todo niño se merece vivir. Se la ha arrebatado una guerra en la que ellos poco tienen que ver. Y lo peor es que muchos otros niños, no solo de Siria, sino de otros países, tampoco la estén pudiendo vivir.
La Cruz Roja sigue instalando nuevos puestos de ayuda en otros lugares del mundo y en Grecia, para ayudar todo lo que se pueda.

Partiendo de gente que ayuda a los refugiados sirios, que cada vez es más pero que sigue siendo poca, hace poco me leí una carta publicada en Facebook por una pareja gay alemana diciendo lo siguiente (está traducida):

DIRK VOLTZ
“Es especialmente en los malos momentos cuando se debe hacer balance. El mío luce así: desde el mes de julio, 24 personas de Siria, Afganistán e Irak se han alojado con nosotros.
Los cuchillos siguen ahí, justo donde los dejé sobre la tabla de cortar, antes de que invitados de Siria o Irak llegaran.
Las llaves de nuestro dormitorio nunca se han usado, a excepción de la vez que un querido invitado de Afganistán las usó como juguete para los gatos. Nuestros cuatro gatos, viejos y gordos, se lo pasaron tan bien como él.
Pero, volviendo a los cuchillos: lo único que se ha “matado” con ellos ha sido un par de cebollas, mucho ajo y todavía más carne.
Mario y yo todavía vivimos. Quizás incluso de un modo más intenso que antes. Sí regresaremos a nuestra “vida normal”.
Por favor, ¿qué está pasando? Ningún musulmán de los que se quedó aquí intentó matarnos mientras dormíamos. Ninguno nos insultó porque fuéramos dos hombres compartiendo una cama a medias. Nadie en ningún caso dijo que prefiriera la ley Sharia sobre la Constitución alemana. Ninguno hasta ahora no ha lamentado haber dejado su país.
Si tuviéramos que contar alguna mala experiencia, solo diría que nuestros nuevos amigos usan demasiada sal y azúcar. Nada que no se pueda solucionar con una compra en el supermercado.
¿Dónde esta entonces el proceso de “islamización” de Alemania? Quizá se quedó en algún lugar de la ruta de los Balcanes -el camino que recorren muchos refugiados hasta llegar a Europa a través de Hungría-. Para los “alemanes preocupados” esa "islamización" llegará, sin duda. Si no ahora, será en 2016, 2017, 2018…
La verdadera decepción para nosotros llega en forma de un SMS cualquiera, de amenazas de muerte en la calle o de cartas insultantes dejadas en la puerta de casa.
O simplemente de los amigos de la escuela, que prefieren citar a Alternativa por Alemania (AfD) -partido euroescéptico y conservador- y quejarse. En vez de enfrentarse a la crisis, es preferible llorar como si no hubiera un mañana. ¡Despertad de una vez!
Como si se pudieran parar los movimientos migratorios. Como si se tuviera alguna influencia sobre la guerra. Como si no tuviéramos todos responsabilidad del horror y el dolor que ocurre en el mundo.
Puede ser el que Islam no pertenezca a Alemania. También pude ser que el diablo esté en todas las religiones. Quizá tenga que seguir luchando los próximos diez años por mis derechos como homosexual. Puede ser también que, en algún momento, caiga en la cuenta de que también he cometido errores.
Todo es posible, nada es obligatorio. ¿Quién sabe lo que ocurrirá algún día? Lo que sí sé con certeza es que este verano y este otoño han cambiado nuestras vidas. Podéis estar ahí para otros. O simplemente podéis seguir teniendo miedo. En ese caso lo lamento. Siento pena por aquellos que viven instalados en el miedo."
Ante esto, sólo puedo decir: BRAVO. Bien es cierto que entre los refugiados que vienen a los países europeos puede ocultarse algún terrorista, porque tontos precisamente no son, pero sí unos salvajes, pero no todos son así. Qué fácil es generalizarlo todo y quedarse tan cómodo. Qué fácil es pensar que, como en su religión no esté bien visto ser gay, una pareja gay no los pueda acoger en su casa por miedo a que les maten. Pues mira que zas en la boca a aquellas personas que pensaban eso. Me alegro mucho de que aún hayan personas así en este mundo, porque así hacen que no pierda la esperanza en la humanidad.

Es cierto que el trato a los refugiados es vergonzoso por parte de los políticos, pero la gente que de verdad se presta a ayudar a los refugiados, se merecen el cielo enterito. Muchas gracias a las personas que se prestan a ayudar, no solo ofreciéndoles comida y casa, sino a las ONGs que como Cruz Roja ayudan a los refugiados sirios y a las personas necesitadas.

Aquí cierro el fin de semana dedicado a la guerra Siria, los refugiados y demás. Espero que os haya hecho reflexionar, y si es así, déjame tu opinión en los comentarios. Por cierto, hoy también habrá un segundo post, por lo que... ¡os veo a las 20:00 hora española!

Fuentes: el País y Verne: el País.

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2 comentarios

  1. ¡Hola!
    No soy mucho en meterme en discusiones de política pero sí tengo una opinión acerca como el tema. Lamentablemente tengo la posibilidad de ver la injusticia de los refugiados muy de cerca. Vivo en Holanda, y estudio en un colegio donde mayormente se encuentran niños de otros países tratando de aprender el idioma. Mi mejor amigo es de Siria y me pone muy triste que haya tenido que desertar de su país y reconstruir su vida y la de su familia de nuevo. Lo peor es que es algo que nunca va a poder olvidar. Tal vez vivir con ello, pero yo no puedo hacer nada contra su situación y la de tantas millones de personas inocentes.
    Creo que eso es lo peor: la impotencia.
    Muchas gracias por esta entrada.

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    Respuestas
    1. ¡Hola Lhya!

      Antes de nada, ¡tu blog es genial! Y ahora, respecto al comentario: yo no tengo la misma suerte que tú de poder convivir con un niño refugiado de la guerra de Siria, pero sí con mis abuelas que vivieron la Guerra Civil, y cuando las veía coger el papel Albal y alisarlo y guardarlo de nuevo, me parecía una estupidez (de pequeña), pero ahora cuando lo pienso entiendo por qué lo hacían...
      Es horroroso, y ojalá que esta guerra termine ya, y que nos demos cuenta de una vez que las guerras no nos llevan a nada más que hambre, penurias, pérdidas de seres queridos, etcétera. Parecemos estúpidos: no aprendemos.
      ¡Me alegra mucho que me escribas desde Holanda! Eres la primera jajaja.
      Por cierto: siento mucho contestarte tan tarde.

      ¡Muchos besos!

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